domingo, 17 de junio de 2007

supervivencia


Ese frio que no te deja pensar, lo conoci hace poco que te quita el hambre, que te congela las penas, que te escarcha la ilusión, que te entumece la esperanza. Por un momento pensé que se me caerían los dedos y que la cabeza me iba a explotar en mil. Ni que decir de mis pies gordos envueltos en tres pares de media y papel periódico. La camioneta parece una refrigeradora y nosotros, sus tripulantes, los ingredientes del próximo menú. Al borde de una hipotermia me pregunto como es posible que alguien viva en este lugar, donde solo crece piedra y algunos ichus. Diego, a sus nueve años y temblando por un resfrío inmortal, no tiene respuestas a la mano. Camina lento. Puedo jurar que tiene las piernas petrificadas, pero igual sigue su camino rumbo a Condoroma, la ciudad más alta del Cusco, donde se sobrevive a menos 16 grados de altura.

4 comentarios:

la dueña dijo...

me conatras mas

la dueña dijo...

no te iamginas las ganas de escaprme al cuzco . pero el avion amigo...... q no me permiten ahora.

roberto dijo...

hermano que tu estas en todos lados!

la dueña dijo...

YA REGRESA!